La primavera la alergia altera

Febrerillo el loco nos deja, como siempre, un anticipo de calorcito y las plantas, con su preciso radar, ya van apuntando hojas con el cambio de longitud de onda de la luz de esta temporada; las semillas germinan en lo taludes… Parece que todo está preparado para la fiesta, atentos: ¡¡Llega la primavera!! Y, a modo de confeti, tenemos puñados de polen preparados para su lanzamiento, si a algún impaciente no se le ha escapado ya.

Por supuesto, la gente con alergia estacional no está muy entusiasmada con la fiesta, a la que forzosamente ha de asistir… Cosa fácilmente explicable si pensamos en lo que para ellos supone el contacto con el temido polen al que son sensibles: estornudos, picores, lagrimeo constante, narices taponadas… Eso en el mejor de los casos, porque la reacción puede complicarse hasta la dificultad para respirar o las crisis de asma que sufren los asmáticos (sí, en la mayoría de los casos, el 80%, el asma es de causa alérgica).

Pero, ¿qué tiene de terrible el polen para ellos? Y, ¿por qué sólo para ellos? Pues porque, por algún motivo, su sistema inmune, de pronto, etiqueta caprichosamente algún tipo de partícula inocua como «Enemigo a batir» y, al ponerse en contacto con él, da la voz de alarma y pone en marcha todo su arsenal defensivo: inflamación de mucosas (de conjuntiva y vías respiratorias) y secreción, por parte de sus células de una sustancia llamada histamina. La histamina provoca picor en nariz y ojos, hinchazón y producción de moco en los conductos nasales.

Las sustancias que provocan esta sobredimensionada respuesta sin haber roto siquiera hostilidades, se conocen como alergenos (ácaros, granos de polen, epitelio de animales, etc.)

Es decir, los alergenos son sustancias externas al individuo, capaces de inducir respuestas alérgicas diversas, pudiendo encontrarse no sólo en el aire, como el polen, sino también en los alimentos, los medicamentos, los insectos, los detergentes y un amplio etcétera. De hecho, la OMS sitúa las alergias entre las seis patologías más frecuentes, y son la enfermedad crónica más común en la infancia.

Alergia al polen

La alergia al polen, también conocida como «fiebre del heno» según la denominación del siglo XIX, se considera una alergia estacional, dado que la polinización ocurre en momentos muy determinados del año.

En efecto, el polen, que tiene un papel fundamental en la reproducción de las plantas con flor, es producido por árboles y resto de plantas durante su temporada reproductiva, que para la mayoría es la primavera; hay, no obstante, algunas plantas que eligen otras épocas del año, como veremos a continuación. Al florecer las plantas, el aire que respiramos se llena de polen.

Automáticamente, en las personas alérgicas, empiezan a sucederse una cascada de reacciones defensivas contra este imaginario agresor, que los médicos diagnostican como rinitis alérgica y que no es sino el conjunto de síntomas nasales que ocurren cuando se inhalan los alergenos a los que la persona es sensible. Con frecuencia no llega sola, y se acompaña de simpáticos síntomas oculares (conjuntivitis alérgica) o hasta de asma del mismo origen. Según los expertos, la alergia al polen es considerada la causa del 64% de las rino-conjuntivitis y el 52% de asmas.

Los  pólenes de ciertas hierbas, las gramíneas, son la causa más importante de alergia al polen en casi todo el mundo; en segundo lugar, en España, se encuentra el polen del olivo en las zonas sur, centro y este de la península. El polen de una planta considerada «maleza», la Parietaria judaica, también presenta gran importancia en la zona costera mediterránea. Otras plantas igualmente de polinización anemófila (por el aire), tales como Plantago, Artemisia, Chenopodium, etc., pueden provocar alergia al polen, aunque globalmente su importancia es menor.

En cuanto a la estacionalidad, la polinización de las especies más importantes como alergenos se produce según sigue:

  • Cupresáceas: de enero a marzo.
  • Plátano de sombra: de marzo a abril.
  • Gramíneas y olivo: de mayo a finales de junio.

En estas épocas, los alérgicos al polen (cada uno al suyo), deben extremar las precauciones al salir al exterior, y consultar los distintos observatorios de niveles de polen locales que tienen instaurados los países.

La alergia al polen, pues, dentro de la incomodidad o gravedad que represente, no deja de ser una alergia estacional, lo que implica un periodo acotado de sufrimiento. Pero como no sólo del exterior viene la amenaza, hay mucha gente que sufre los síntomas de la alergia ¡todo el año!. A los síntomas que este tipo de alergias desencadenan se les engloba en la rinitis alérgica perenne.

Esto es debido a que algunos alergenos «viven» en nuestras casas de forma permanente. Se trata, fundamentalmente, de los ácaros del polvo, el epitelio u otros rastros orgánicos de mascotas (saliva, pelo…), moho o determinados compuestos químicos.

Soluciones

Evidentemente, la manera más efectiva de tratar una rinitis alérgica es evitando los alergenos que la desencadenan. Claro que, según cuáles sean, esto puede resultar imposible o, como poco difícil: si padecemos una alergia estacional, en la época de polinización de nuestros «enemigos», ¿qué hacemos? ¿Encerrarnos en un búnker hermético?

Tratamientos

Bueno, no seamos drásticos: hoy en día hay tratamientos eficaces para este tipo de afecciones, como los antihistamínicos, que detienen o reducen la producción de histamina; los inhibidores de mastocitos, que interfieren con las reacciones químicas que conducen a la liberación de histaminas o los corticoides tópicos, que disminuyen la hinchazón de los conductos nasales. También es posible recurrir a la inmunoterapia, que consiste en la inyección, en cantidades muy pequeñas, de alergenos concretos. Gradualmente se aumentan las dosis durante semanas, meses o incluso años. El objetivo es desensibilizar en alguna medida el sistema inmunológico ante esos alergenos.

La OMS sitúa las alergias entre las seis patologías más frecuentes. El polen de las gramíneas y del olivo son las principales causas

Prevención

A pesar de la dificultad que implica el evitar el contacto con los alergenos en el exterior, podemos adoptar ciertas estrategias de sentido común para ayudar a prevenir la rinitis alérgica, como evitar salidas al campo, cruzar parques y zonas verdes, o realizar actividades a la intemperie durante el período del año en el que están floreciendo las plantas a los que se es alérgico; mantener las ventanas de la casa cerradas para no permitir que entre el polen (airear a primera hora de la mañana) o viajar con las ventanillas cerradas (siempre, claro está, que no vayas en moto…).

Y, para asegurarte de que tu casa esté libre de estos molestos «objetos voladores», lo mejor es utilizar un purificador de aire, a ser posible equipado con distintos tipos de filtros que aseguren la retención y destrucción de cualquier partícula que flote en el ambiente, desde granos de polen, ácaros, pelo o epitelio de mascotas, hasta bacterias, hongos y virus.

Esto se consigue combinando, por ejemplo, los filtros de carbón activo con los HEPA (filtros de alta eficacia que atrapan el 99,97% de las partículas con un tamaño superior a 0,3 micras), filtros fotocatalíticos y luz ultravioleta.

Este es el diagrama de uno de estos equipos:

La filtración del aire mediante los tres primeros elementos que conforman nuestros sistemas nos permiten retener partículas de polvo que, como hemos visto, llevan una gran cantidad de alergenos y microorganismos.

Posteriormente, y tras una filtración de alta eficiencia (HEPA) se produce
la desinfección del aire por medio de un catalizador de Dióxido de Titanio y la acción de los rayos Ultra Violeta. Finalmente, el aire vuelve al ambiente ionizado.

De este modo, podrás respirar tranquilo en casa… ¡Sin que se te llenen los ojos de lágrimas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable Cosemar Ozono S.L.
CIF B82130956
Dir. postal Pol. Ind. El Cascajal. c/Sisones 2, nave 19-19 28320 Pinto (Madrid)
Teléfono 916 920 018
Correo elec. info@cosemarozono.es

En nombre de la empresa tratamos la información que nos facilita con el fin de prestarles el servicio solicitado, realizar la facturación del mismo. Los datos proporcionados se conservarán mientras se mantenga la relación comercial o durante los años necesarios para cumplir con las obligaciones legales. Los datos no se cederán a terceros salvo en los casos en que exista una obligación legal. Usted tiene derecho a obtener confirmación sobre si en Cosemar Ozono S.L. estamos tratando sus datos personales por tanto tiene derecho a acceder a sus datos personales, rectificar los datos inexactos o solicitar su supresión cuando los datos ya no sean necesarios. Asimismo solicito su autorización para ofrecerle productos y servicios relacionados con los solicitados y fidelizarle como cliente.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.