alergia a la primavera

Alergia a la primavera

El problema de la alergia a la primavera

La alergia a la primavera es una alergia estacional que suele caracterizarse por problemas respiratorios debidos al polen de los árboles y plantas en general. Sobre todo, la desencadena respirar las pequeñas partículas de polen que flotan en el aire cuando se es alérgico a ellas.

Si bien su sintomatología puede confundirse con la de un resfriado o catarro,  en realidad está causada por una sensibilización a los alérgenos presentes en distintos tipos de polen. Porque, y esto es importante, la alergia al polen no siempre es genérica, ya que está causada por diferentes tipos de pólenes ante los que se puede o no manifestar dicha reactividad.

¿Qué es la polinosis?

Se conoce como polinosis el conjunto de enfermedades y manifestaciones alérgicas provocadas por una sensibilidad exagerada a los granos de polen. Es decir, la polinosis se manifiesta de forma especialmente acusada durante la primavera, si bien puede producirse durante todo el año.

No en vano, actualmente el cambio climático está transformando los patrones climatológicos, con lo que los inviernos cálidos y las primaveras precoces son fenómenos cada vez más habituales.

De este modo, las manifestaciones alérgicas pueden producirse siempre que el clima adelante la polinización, independientemente de la estación, en especial cuando hace viento, ya que éste lo transporta. O, pongamos por caso, en cualquier momento en el que se produzca una exposición a polen de plantas que polinizan durante todo el año.

¿Alergia al polen todo el año?

alergia a la primaveraEs decir, la hipersensibilidad que caracteriza a las manifestaciones alérgicas al polen debe controlarse de forma permanente, puesto que el riesgo existe en todo momento. Con especial hincapié en primavera, por supuesto, pero si buscamos una protección efectiva, hagámoslo sin olvidarnos de ello el resto del año.

Son numerosos los factores ambientales que entran en juego actualmente para acabar convirtiendo a la alergia primaveral en una alergia multiestacional. A los cambios climáticos hay que añadir una mayor prevalencia de las enfermedades alérgicas, cuyo aumento ha sido drástico en los últimos años.

A ello ha contribuido una suma de factores genéticos y ambientales, y entre ellos la polución en interiores es un problema importante. Hasta tal punto ha empeorado la situación, que en la actualidad las enfermedades alérgicas constituyen el trastorno inmunológico más frecuente en el ser humano.

Los síntomas más comunes

Identificar una alergia a la primavera suele ser relativamente sencillo. Sobre todo cuando su manifestación suele tener un efecto inmediato ante un desencadenante claro como es el polen, y éste es visible.  De hecho, el polen puede llegar a tapizar el suelo, en cuyo caso se convierte en un gran riesgo a la hora de desencadenar alergia a la primavera, si bien no solo la cantidad debe alarmarnos.

Su contacto con el smog, tal y como se explica en el siguiente epígrafe, puede dar lugar a cuadros especialmente severos.

Sus principales síntomas son los cuadros de rinitis alérgica, que normalmente cursan con estornudos, picor nasal y ocular, garganta irritada, así como problemas respiratorios de distinta gravedad, entre otros la tos seca, pitos, sibilancias y asma.

Es más, la polinosis suele describirse como una rinoconjuntivitis causada por la sensibilización clínica a alérgenos presentes en los pólenes. Además, en un 40 por ciento de los casos viene acompañado de asma.

También en la ciudad

Que la alergia a la primavera se relacione con el polen no significa que solo vayamos a padecerla en espacios verdes, áreas de cultivo o en plena naturaleza. Tal y como advierten los expertos, los entornos urbanos son lugares especialmente complicados para prevenir este tipo de alergias.

Es más, la mezcla de la polución urbana con el polen, el llamado smog, agrava la alergia a la primavera. Son numerosos los estudios que han analizado el efecto cóctel que se produce. Uno de ellos, llevado a cabo por el Instituto Max Planck, concluye que se producen reacciones químicas entre sustancias que producen efectos indeseables en el organismo humano.

El resultado es su conversión en “alérgenos más potentes”, especialmente en ambientes húmedos en los que el smog supera niveles considerados normales, cuando el polen de tamaño más pequeño no cae al suelo, sino que permanece en suspensión, y el viento puede transportarlo grandes distancias.

Ello significa, de un lado, que las áreas verdes urbanas pueden llenar la ciudad de polen, sobre todo en épocas de polinización y, por otro, que el smog y demás polución típica de las ciudades supone un problema añadido que amenaza la salud de los ciudadanos.

Prevenir alergias en el hogar

Con especial gravedad , como hemos visto, en el caso de coincidir con la presencia de distintos gases y  partículas contaminantes que conforman el temido smog. No perdamos de vista que, cuando hacemos la recomendada ventilación diaria, junto con el polen, éste también se introduce en las viviendas.

A su vez, el polvo doméstico y otras poluciones propias de los espacios cerrados agravan la situación, sumando nuevos focos de polución que es importante controlar. ¿Pero, como hacerlo? A diferencia de los consejos que nos ayudan a combatirla en el exterior, en el hogar no recurrimos a los mismos métodos.

alergia a la primaveraA diferencia de lo que se aconseja para no sufrirla al aire libre, en el hogar no podemos elegir cuándo estamos en casa. Las horas de mayor o menor polinización no son una cuestión a tener en cuenta, como tampoco usamos mascarillas ni foulards que eviten el contacto con el polen y otro tipo de polución.

En el hogar, la solución idónea es aquella que puede proporcionarnos un moderno purificador de aire. La razón es muy sencilla: solo el trabajo conjunto de las tecnologías más actuales son capaces de minimizar la presencia de polen en el hábitat doméstico.

Además de reducirla casi en su totalidad también conseguimos una desinfección ambiental integral, con lo que minimizamos la presencia de compuestos orgánicos e inorgánicos perjudiciales para la salud. Desde virus, bacterias o esporas procedentes de hongos, hasta compuestos orgánicos volátiles (COV) y otros alérgenos, así como partículas tóxicas de muy distinto tipo.

Bastará con realizar tratamientos automatizados de forma periódica para que nuestro hogar huela a limpio y nos brinde un aire puro, que dé gusto respirar. Libre de una carga ambiental alergénica y de polución en general, el aire puro será un hábitat idóneo, en el que poder disfrutar de una calidad de vida mucho mayor. Y en el que, en definitiva, podremos saludar a la primavera sin sufrirla.

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