Los purificadores de aire y sus beneficios en el otoño

Síntomas de la alergia respiratoria

En el día a día, los síntomas de la alergia respiratoria no siempre son fácilmente identificables, pues podemos confundirlas con resfriados y otras enfermedades que también cursan con manifestaciones de este tipo.

¿Qué es la alergia respiratoria?

Algunos síntomas de la alergia respiratoria: Tos, rinitis, ojos rojos, lagrimeo, picor nasal, estornudos, irritabilidad, dificultades respiratorias, disnea o sensación de ahogo, bronquitis asmática, asma, migrañas, dolores musculares, malestar general…  La alergia a agentes ambientales puede adoptar distintas formas: tratarse de simples molestias o presentarse en forma de síntomas relacionados con patologías de distinta gravedad.

Lo que muchas personas no saben es, que la alergia respiratoria es una enfermedad crónica que puede empeorar con el tiempo. Las alergias respiratorias son consecuencia del mal funcionamiento del sistema inmunitario. Nuestro organismo reacción de forma anormal ante el contacto de ciertos alérgenos que se encuentran en el aire, como el polvo, el pelo de animales, el polen… Cuando una persona alérgica inhala estas sustancias, se produce una inflamación en las fosas nasales, los ojos, la garganta, los bronquios… dando lugar a una rinitis e, incluso, asma alérgico (el 40% de las alergias respiratorias desencadenan asna. Además, el 80% de los casos de asma son de origen alérgico).

 

Los síntomas más comunes de la alergia respiratoria

La dificultad para respirar es uno de los principales síntomas de la alergia respiratoria. Muy genérico, es cierto, pero no puede dejar de mencionarse, pues se trata del problema más común ocasionado por las alergias respiratorias.

combatir alergia respiratoriaSon muchas las formas que adopta esa dificultad respiratoria. En concreto, la reacción asmática de naturaleza alérgica es la manifestación más típica. Aunque hay muy distintas formas de asma, por lo general se produce a consecuencia de la inflamación de los bronquios provocada por el agente o agentes contaminantes en cuestión.

El asma suele ir acompañado de silbidos, si bien también éstos se manifiestan de forma independiente. En ambos casos, el aire tiene problemas tanto para entrar como para salir del interior de pulmones.

Sin embargo, todos los silbidos no son de naturaleza alérgica, y en muchas ocasiones puede provocarla un virus, tal y como ocurre con el llamado virus respiratorio syncytial. En cualquier caso, un ambiente higienizado en profundidad minimiza ambos factores.

Puesto que son numerosos los alérgenos que provocan alergias de tipo respiratorio, ello se traduce también en síntomas de muy diferente tipo, como los apuntados:

En muchos casos, la ciencia desconoce si la manifestación se produce como consecuencia de una reacción alergia o se trata de una respuesta tóxica. De nuevo, por suerte una limpieza en profundidad del ambiente nos ayudará a mantener a raya tanto alérgenos como contaminantes de tipo tóxico.

Entre ellos, la tos, la sinusitis, rinitis alérgica, fiebre, inflamación inmunológica del sistema respiratorio, debilitamiento del sistema inmunitario a causa del mismo estrés que suponen las alergias y disnea, son otros de los síntomas de las alergias respiratorias.

En el caso de disnea o sensación de ahogo, puede derivar en una inflamación de la vía aérea que se traduzca en los síntomas de la anafilaxia, considerada una urgencia médica.

Problemas para identificar los síntomas de las alergias respiratorias

Igualmente, en muchas ocasiones se producen daños en el organismo a consecuencia de un ambiente insano. Vamos sufriéndolo de forma silenciosa y solo reaccionamos cuando la enfermedad está ya avanzada.

Es más, reacciones alérgicas leves o incluso inexistentes, en un determinado momento pueden manifestarse repentinamente de forma grave.

Son casos en los que el organismo se sensibiliza de improviso a determinados alérgenos.
Es el caso de la fibrosis pulmonar idiopática, un buen ejemplo de cómo pueden afectar a nuestra salud los factores ambientales. La exposición a cantidades mínimas de polución ambiental de forma cotidiana lleva a fibrosar los pulmones, con síntomas que pueden ir de la tos y ahogos a la pérdida de capacidad pulmonar.

Su pronóstico de supervivencia no supera los 5 años y solo se puede solucionar con un trasplante pulmonar, si bien éste no siempre es posible. ¿Su origen? Entre las posibles causas, un estudio publicado en la revista The Lancet Respiratory Medicine señala el polvillo que desprenden las plumas de relleno de los edredones, peluches y almohadas, los hongos o los isocianatos, un compuesto utilizado para fabricar plásticos, espumas o pinturas.

Lógicamente, no todos los factores ambientales perjudiciales son tan dañinos, pero sí muchos de ellos. A día de hoy, por otra parte, la ciencia todavía tiene responder a grandes interrogantes, si bien no cabe duda de que un ambiente interior viciado es un serio problema para la salud.

Purificar el aire para mejorar las alergias respiratorias

Sin embargo, uno de los métodos para aliviar y evitar el empeoramiento de las alergias respiratorias, es purificar la atmósfera. Esto puede ayudarnos sobremanera a mejorar la calidad ambiental de un modo cualitativo. De hecho, una buena prueba de que los síntomas se deben a alergias respiratorias consiste en purificar el ambiente de forma regular y esperar a que éstos remitan.

Si lo conseguimos, no cabrá duda de que la polución ambiental estaba provocándola. De lo contrario, la manifestación de síntomas relacionados con la dificultad respiratoria podrían obedecer a problemas de salud, sin descartar que hayan sido propiciados por la contaminación ambiental.

Sea como fuere, es importante conocer cuáles son los síntomas más comunes, con el objeto de actuar al respecto, tanto acudiendo a un profesional de la salud (médico de familia en primera instancia) como tomando medidas que mejoren la higiene ambiental de nuestro hogar o lugar de trabajo.

La importancia de purificar el aire para evitar alergias respiratorias

Atacar el problema de raíz implica contar con herramientas capaces de mejorar la calidad ambiental sin que ello suponga efectos secundarios. En especial, son de gran utilidad los modernos purificadores de aire, diseñados para realizar tratamientos de atmósferas interiores en el hogar con gran eficiencia. Puedes ver nuestro catálogo de purificadores de aire, aquí

Las pequeñas partículas que contaminan el aire son imperceptibles a simple vista, pero pueden pasar al tracto respiratorio y provocar distintos problemas en función de nuestra sensibilidad (factores genéticos, fortaleza del sistema inmunitario, etc.), así como del tipo de que se trate.

Una aproximación muy general a los tipos de polución que suele haber en espacios cerrados nos remite a una clasificación en orgánicas o inorgánicas. Entre las primeras encontramos contaminantes biológicos. Son gérmenes que pueden ser virus o bacterias que pueden provocar enfermedades y también reacciones alérgicas.

Sus efectos pueden producirse con una sola exposición a un alérgeno o gérmenes y también a consecuencia de que ésta sea reiterada, más a largo plazo. Al tiempo, una exposición persistente puede agravar el problema, con manifestaciones alérgicas desde el inicio.

Además de los alérgenos biológicos nos pueden afectar aquellos de tipo inorgánico, por ejemplo, los compuestos nocivos volátiles, como el benceno, destilados de petróleo, xileno, tolueno, tricloroetano, policlorados o, entre otros muchos, el formaldehido.

alergia respiratoriaSu efecto en nuestro organismo es nefasto, con manifestaciones alérgicas que cursan con irritación en la piel, ojos y sistema respiratorio. En lo que respecta a estos últimos, provocan una disminución de la función pulmonar y enfermedades de muy distinto tipo.

Se trata de una toxicidad es bioacumulativa, y deriva en lesiones en el hígado, sistema nervioso central, sistema inmunológico y, entre un sinfín de problemas más, afecta a tejidos y  órganos del digestivo.

Los ácaros del polvo y mohos son otros alérgenos muy comunes, que además liberan toxinas patógenas en el caso de aquellos que son de naturaleza fúngica, conllevando además un problema de salud añadido que puede llegar a ser muy grave. Igualmente, el polen, pelos, plumas, escamas dérmicas, fibras textles, y demás componentes del polvo doméstico resultan altamente alergénicos.

Por otro lado, enfermedades infecciosas, como la gripe, la tuberculosis, varicela o sarampíon se transmiten a través del aire y, junto con los agentes alergénicos, afectan de forma particular en espacios cerrados polucionados. Solo un ambiente libre de polución, humos y olores nos ayudará a combatir este problema, al tiempo que brindará a toda la familia un hábitat lleno de confort.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable Cosemar Ozono S.L.
CIF B82130956
Dir. postal Pol. Ind. El Cascajal. c/Sisones 2, nave 19-19 28320 Pinto (Madrid)
Teléfono 916 920 018
Correo elec. info@cosemarozono.es

En nombre de la empresa tratamos la información que nos facilita con el fin de prestarles el servicio solicitado, realizar la facturación del mismo. Los datos proporcionados se conservarán mientras se mantenga la relación comercial o durante los años necesarios para cumplir con las obligaciones legales. Los datos no se cederán a terceros salvo en los casos en que exista una obligación legal. Usted tiene derecho a obtener confirmación sobre si en Cosemar Ozono S.L. estamos tratando sus datos personales por tanto tiene derecho a acceder a sus datos personales, rectificar los datos inexactos o solicitar su supresión cuando los datos ya no sean necesarios. Asimismo solicito su autorización para ofrecerle productos y servicios relacionados con los solicitados y fidelizarle como cliente.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.